Los cuerpos y su equilibrio

El ser que somos está formado por diferentes cuerpos, cada uno de ellos debemos nutrirlo con aquello que necesita. El cuerpo físico requiere de alimentos esenciales y saludables, el cuerpo emocional requiere de experiencias agradables y desagradables para nosotros, el cuerpo mental requiere de retos, objetivos, orden, etc. y por último el cuerpo espiritual que contiene nuestra esencia y se nutre de nuestras creencias.

No todos somos iguales ni tenemos las mismas necesidades, es por ello que es muy importante conocernos y saber de que manera nutrir nuestros cuerpos.

En ocasiones sin darnos ni cuenta el cuerpo emocional trata de llenarse o consolarse con alimentos, esto es algo que hemos aprendido desde el nacimiento. La comida es empleada inconsciente y conscientemente, en ocasiones, como premio o castigo. “Si eres bueno te compararé aquello que te gusta”. Un bebe llora y se le da de comer. Un hombre apenado y desconsolado se atiborra a dulce, tratando de endulzar aquello amargo que siente. Pero, ¿es esto efectivo? NO, no lo es. Además desgraciadamente no solo se recurre a la comida, también a otros modificadores de la conciencia y depresores del sistema nervioso como las drogas (incluyese aquí las antidepresivas, ansiolíticas, etc que se suministran de forma legal) y el alcohol, a pesar de ser muy tolerado por la sociedad no deja de ser una sustancia adictiva.

El cuerpo mental contiene los pensamientos, recuerdos y experiencias vividas y debemos alimentarlo correctamente, si bien es cierto que una correcta alimentación física, rica en grasas saludables, beneficia enormemente nuestro cerebro.  El estudio, el aprendizaje y el entrenamiento de la mente es esencial para no quedarnos estancados mentalmente ni perdamos nuestras facultades que sí teníamos mientras estudiábamos en el colegio o la universidad.

La mente hay que ejercitarla y dedicarle tiempo a alimentarla con aquello que necesita. 

Cuando pensamos en espiritual englobamos todo aquello que trata de responder ciertas preguntas que todos nos habremos hecho alguna vez en la vida: ¿De donde venimos?¿Que hay más allá de la muerte?¿Existe realmente Dios? Las respuestas a estas preguntas son muy personales y cada uno tiene las suyas pero este cuerpo espiritual también debe evolucionar y es interesante dedicarle tiempo a su crecimiento.

Como dice un proverbio indio “Los vivos cierran los ojos de los muertos y los muertos abren los ojos de los vivos”. El fallecimiento de alguien importante para uno provoca en nosotros unas emociones, eso no tenemos duda pero también provoca un planteamiento de dudas en nosotros. Desde mi experiencia, esta vivencia tan dolorosa acabó convirtiéndose en un despertar en mí de este cuerpo espiritual, dando respuestas a aquellas dudas y gracias a ello mi crecimiento en este sentido ha sido exponencial. Doy las gracias por ello, por abrirme los ojos y por ayudarme a evolucionar.

De toda situación hay una aprendizaje, aprendamos.

Volviendo al ser que somos, podemos ver gente que dedica su vida a uno de estos cuerpos e incluso, en ocasiones, dejando de lado el resto de cuerpos u partes de aquello que somos. Unos fomentan mucho el cuerpo mental, siempre están estudiando y no se acuerdan casi ni de comer o comen cualquier cosa. Por otro lado tenemos aquellos que siempre están cuidándose y mimando su cuerpo como si fuera un templo, muy bien pero ¿Y la mente?¿Y las emociones?¿Y tú espiritualidad?. Y también los hay que dedican su vida a la espiritualidad sin dedicar tiempo a otras partes del ser.

Desde mi punto de vista y experiencia la plenitud y el crecimiento del ser se alcanza equilibrando y evolucionando los diferentes cuerpos, no dejando nunca ninguno olvidado.

Con mis mejores deseos espero que estas palabras os ayuden en vuestro crecimiento personal.

Un abrazo ♥